STATE SECRETARY FOR THE RUSSIAN PROTECTOR IN THINGS AND IN MORAVA, PRAGUE, inv. 2608, sig. 109-12/256

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y9 Poder económico sin ayuda del oro por ALFREDO GERBERDING VIVIMOS en un tiempo en que, no sólo en los do-cepto liberal. Comparadas con las de la coalición con- minios de la política y la vida social, sino también traria eran, en efecto, insignificantes. En agosto de en el de la economía, se está realizando un cambio 1939, las reservas de oro monetario de Francia ascen- de todas las ideas y una revaloración de todos los dían al equivalente de 1,600 millones de dólares oro. valores que hasta ahora habian regido en el mundo. las de Inglaterra a 686 millones, y las en los Estados La adopción de nuevos principios en la política Unidos a 9.831 millones de dólares oro. A esto hay que económica, no siempre motivados por la guerra; la añadir, además, las reservas de Holanda, Bélgica y fijación de nuevas normas en las relayones entre los diversos países del imperio británico. En junto hombres de la economía de un mismo pueblo, las disponían las democracias liberales de más de cuatro nuevas formas del comercio internacional, y la forma- quintas partes de todas las existentialas de oro del ción de un gran espacio económico europeo, que se mundo. En effecto, una superioridad aplastante del está llevando a cabo a nuestra vista, nodeben çon- poder del oro. siderarse fenómenos fortuitos y pasajeros, produci- Pero el curso de la guerra ha demostrado que la dos acaso por la guera actual, sino consecuencia y sola posesión del oro no significa poder en si En efecto claros del hecho incontestable de que en la ninguna decisión política, milita o económica ha re- práctica de la economía se ha realizado una nueva presentado el oro papel importante. Poco a poco pa- orientación. Este nuevo rumbo, dirigido sobre todo rece que van comprendiéndolo así, según se verá más por los países de régimen autoritario, se basa a su adelante, hasta en los paines en que hasta ahora go- vez en una nueva idealogía que, según ha demostrado zaba el oro de una veneración mística. ya la experiencia, es mucho más vital que la vetusta El destronamiento del oro comenzó ya a iniciarse doctrina del liberalismo económico. en la última guerra. Hasta 1914 había servido, en Mientras que la doctrina liberal, que durante mu- general, de patrón monetario y era el alma en el chos decenios ha dominado los ánimos de los hom- orden liberal de la economía del mundo. Pero su bres y determinado la política económica de las na- función más esencial no era la de servir de medio ciones, veía en el oro el factor determinante de la internacional de pagos y determinant el valor de todas vida econòmica, los defensores de la nueva idea lo ven las cosas, porque esta función la había ejercido ya en la producción y el trabajo; y miientras que los siempre, sino la de su entrelazamiento con la polística representantes del liberalismo ponían el capital al de créditos de los bancos de emisión y con el sistema frente de toda idea econotica, sus adverscios ponencial delceracional delre. Según la teoría libe- al hombre en el centro del proceso económico. ral, el oro tenía la misión de mantener en equilibrio Nada deguestra tan claramente la diferencia que los balances de pagos y ajustar el nivel de los precios existe entre Ambassador doctrinas como la relación de una de unos países con otros. En todas partes existía la y otra con el oro, el metal que durante tanto tiempo obligación del rescate en oro y la disposición de man- ha sido a la vez bendición y maldición de la humani tener la Circulación de billetes en proporción con las dad. Para la una significa la posesión del oro la suma existentialas de oro disponibles. De este modo era po- del poder económico; para la otra no es el oro más sible, en efecto, fijar el cambio de los diversos pa- que una mercancía, preciosa en sí, pero de ningún trones monetarios y tener una norma internacional modo necesaria para la marcha de la economía. El de lo s precios. Pero el mecanismo del patrón oro sólo curso de la guerra actual ha hecho ver hasta funcionó hasta 1914. Después de la guerra, aunque al más reaccionario que en los campos de batalla no las potencias vencedoras se esforzaron entonces por Y es el oro el que decide la lucha, sino otros factores reinstaurarlo y afirmarlo, perdió ya toda su antigua muy distintos: la voluntad nacional, el arrojo de los eficacia. El desequilibrio en la distribución de las pueblos y los individuos y su mejor dirección; y en riquezas y de la s cargas causadas por la guerra y el dominio de la economia, la buena y hábil organi- acentuadas aún más por el tratado de Versalles llevó zación de los hombres y el material. Las potencias primero el oro a Francia, y después a los Estados del Eje, que en la opinión anglosajona estaban ya Unidos, lo cual condujo a que otras naciones tuvieran «arruinadas» al comenzar la guerra, han hecho en que adopttar nuevas disposiciones para garantizar su ella proezas que en el concepto liberal debían parecer moneda en circulación. Las grandes potentencias furon. imposibles; y el tiempo vendrá a comprobarnos que sobre todo, las que después de 1918 se negaron a res- tanto Alemania como Italia, el Japón y las desás tablecer las condiciones previas para el funciona- naciones aliadas a este grupo han sabido dominar miento del patrón oro. La acumulación del oro en un asimismo todas las dificultades económicas gracias a par de paises; la política protecionista de los Estados su buena organización, basada en los nuevos prin- Unidos, contraria a toda idea liberal; las dinni- cipios. zaciones de guerra y la política imprudente de Wa- Al estallar la guerrra, Alemania no disponía más que shington furon las causas principales de la gran crisis de una cantidad de oro equivalente a 17 millones de general que comenzó a fines de 1929 y se mantuvo dólares y de un a escasisima reserva de divisas extran- aguda varios años. La tentativa de restablecer y re- jeras. Las existencias de oro y divisas de las otras animar el patrón oro hubo de fracasar porque su dos potentias del pacto tripartito eran algo más ele- automatismo no podia ya funcionar en condiciones vadas, pero muy insignificantes también en el con- tan alteradas. La economia nacional de los paises que 39